viernes, 15 de diciembre de 2017

Incapaces y dañinos

Fotos: Ajuste y represión. CC BY-NC-ND 3.0 - M.A.f.I.A.

Mala praxis: en su momento de mayor poder, a menos de dos meses de un triunfo electoral que lo dejaba en condiciones óptimas para gobernar, el régimen macrista perpetró una serie de desmanes (las violentas represiones a la protesta social, con dos muertes ejecutadas por Gendarmería y Prefectura, la sospechosa parálisis para resolver una crisis grave en Defensa a raíz de la desaparición de un submarino en aguas argentinas). El desquicio llegó al punto culminante ayer, en la peor jornada que vivió la Argentina desde la debacle de la Alianza, el 19 y 20 de diciembre de 2001.

La urgencia por imponer un saqueo a las jubilaciones, asignaciones universales y pensiones llevó al oficialismo a sobreactuar su poder, en proporción directa a su incapacidad para construir consensos. La triple "reforma" laboral / previsional / impositiva -que según el macrismo constituye un paquete único para evitar el estallido, según confesó macri en una entrevista concedida a Longobardi para CNN, “si cumplimos este sendero de bajar sistemáticamente el gasto público y el déficit fiscal, la economía no va a estallar"- surgió del laboratorio de cambiemos pocos días después del triunfo electoral. 

El 30 de octubre en el CCK se fingió  la convocatoria a un acuerdo histórico, que en realidad fue un apriete a gobernadores asustados por su propia estabilidad financiera. El macrismo creyó que los ajustes brutales a los más débiles se podían negociar en el palacio con el elenco permanente que actúa como oficialista de todas las épocas y confió demasiado en la onerosa y por lo visto poco efectiva ayuda del cenador Peceto y la abulia de la conducción cegetista. 

Al paquete le faltaba un moño, pero el moño lo pone el pueblo. 

El descontento social provocado al difundirse el intento de saqueo a los que tienen menos y no pueden defenderse fue extendiéndose como mancha de aceite. Contra los reglamentos, el macrismo intentó la picardía de adelantar el tratamiento del proyecto en diputados sin respetar los plazos establecidos, para gambetear la agitación social. Pero el miércoles a la tarde la ciudad se vio sacudida por una movilización popular convocada por organizaciones sin aparato y con referentes poco conocidos. Una movilización que las bases asumieron como propia, como pocas veces sucedió en la historia argentina. Apareció ese pueblo que el neoliberalismo anhela dar por extinto. De paso, se desmintió que la CGT es la única capaz de movilizar a cientos de miles de trabajadores y quedó en evidencia que durante estos dos años la burocracia colaboracionista estuvo frenando el impulso de sus bases. La CGT no movilizó el miércoles, llamó a movilizar el jueves pero no lo hizo, convocó un paro que ayer volvió a levantar y confirmó su claudicación sistemática. Y entonces el bloque de poder experimentó todo ese desbarajuste con zozobra.

Es la tercera vez en el año que un poder tan emblocado como el que nos gobierna muestra su pánico ante la movilización popular: pasó cuando los organismos de DDHH frenaron el 2 x 1 de la Corte Adicta, volvió a pasar cuando las multitudes se movilizaron por la desaparición de Santiago Maldonado por la represión de gendarmería y se repitió este miércoles cuando los pobres paralizaron la 9 de Julio. El régimen se cree que apretando gobernadores, jueces y periodistas lo tiene todo controlado, pero entra en pánico cuando la realidad rasga el velo de la posverdad que teje de manera agobiante cada día.

Solamente un ataque de pánico puede explicar el manejo atropellado de una crisis autoinfligida en los dos últimos días. Mala praxis. No había Plan B, ni siquiera Plan A. Abombados, huyen para adelante, con un despliegue represivo desproporcionado para sus objetivos y al final contraproducente. 

Violar reglamentos, mentir cuórums, meter diputruchos, autovictimizarse después de agredir, incluso físicamente, a los legisladores, perder aliados, aterrorizar a la población, tirar piñas al aire, reprimir salvajemente en la calle cuando se perdió la batalla política en el recinto, amenazar con un DNU que hace crujir a la propia coalición gobernante, dar marcha atrás al rato: todo eso junto en pocas horas termina con un derrota política por goleada y encima por goles en contra.

Tanta concentración de poder los lleva curiosamente a la impotencia. Están muy sacados y a la vez son chapuceros. Su grado de improvisación es tan marcado que desorienta, lo que los hace muy peligrosos. Se sabe que no miden el costo de las vidas humanas. Ayer milagrosamente no hubo muertos, pero hay varias decenas de detenidos arbitriariamente. 

No pudieron ganar una votación cuando estaban así de cerca de hacerlo, lo venían fanfarroneando desde hace semanas. Muestran un nivel de anarquía importante, porque el ala política y el ala represiva se mueven por vías disociadas y hasta contradictorias. La falta de control de los números económicos (inflación persistente, megaendeudamiento, altísimos déficits fiscal y comercial, ausencia de inversiones productivas) hace juego con una falta de control en el manejo de la calle y el fracaso de los aprietes. Alardean constantemente de aquello que no concretan. Tienen gran capacidad de daño pero no saben pilotear el conflicto.

El mínimo contratiempo los hace entrar en alerta amarilla. Manejan bien las campañas de acción psicológica y creo que nada más. A pesar de su impericia (o quizás a causa de ella) todos estamos en peligro.  Lo único que los sostiene es la desarticulación opositora. En cuanto los sectores de la oposición muestran una mínima coordinación, pierden todo el control y salen a lloriquear a los canales adictos.

La de ayer fue la crisis más grave de estos dos años y no se sabe cómo pueden salir sin seguir haciendo daño.

jueves, 14 de diciembre de 2017

El macrismo sigue generando un clima institucional para atraer inversiones: ¿qué puede fallar?

Pablo Piovano, fotógrafo de Página 12




El pueblo despertó


Las imágenes son más elocuentes que cualquier palabra. 

Forzando los reglamentos parlamentarios, el régimen había adelantado el tratamiento de la reforma de saqueo previsional en la cámara de diputados, previendo que a medida que pasen los días el tema irá escalando en la ira popular. Ayer de pronto la 9 de julio se vio cubierta por una multitud inesperada, convocada por organizaciones sin aparato y dirigentes sin conocimiento mediático. Una de las marchas más potentes de los últimos años, que desbordó las expectativas hasta de sus convocantes. 

La marcha fue determinante para que la CGT adhiriera de apuro a la movilización convocada para hoy por las CTAs. El pueblo en la calle emitió una señal que forzó a la CGT a llamar a un paro general el viernes, si la ley de saqueo se aprueba.

Aún ganando la votación en diputados, será una victoria con altos costos políticos que van a llegar. la reacción popular de hoy muestra que el reloj de arena ya se dio vuelta. Ningún acuerdo superestructural podrá frenar la fuerza del pueblo en la calle. El despliegue represivo es solo una confesión de impotencia política y un signo de debilidad.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Siempre el mismo terror a la soledad hizo a los payasos uno rojo otro blanco

Una conversación con Roque Di Pietro, autor de Esta noche toca Charly, para escuchar clickeando acá 

La genealogía de la obra de Charly García, el más grande músico popular contemporáneo de la Argentina, es la historia de la hostilidad de la sociedad civil, la prensa especializada y el propio público de Charly hacia la veracidad de su arte. 

Los artistas importantes son así: grandes analizadores de las miserias de las sociedades que los engendran y a la vez los hostigan. Charly no es una estrella de rock dedicada durante décadas a componer grandes hits transgeneracionales, ni el "vocero de una generación", ni el cantante de la Nación (así como el gran Tato Bores se divertía presentándose a sí mismo como el "Cómico de la Nación"). La belleza de la música de Charly está hecha como una sutil elaboración de los detritus que la sociedad argentina no supo cómo procesar: en su universo están los desaparecidos y los amigos en cana, los vecinos fascistas, las viejas todas quemadas, las razzias del gobierno justicialista de la Triple A, el sectarismo y el machismo del público de rock nacional, los jueces que se enfiestan con los presidentes, el poder represivo de la medicina "rehabilitadora", la angurria de los managers, el transformador que te consume lo mejor que tenés, te tira atrás, te pide más y más y llega un punto en que no querés.

Dicho así parece apenas un párrafo barroco. Lo que hizo Roque Di Pietro en su libro Esta noche toca Charly es documentarlo con pruebas empíricas y excavar en la memoria colectiva de los que asistimos a esos años de belleza inceríble que Charly nos entregó. Este proceso complejo por el que se erige una obra monumental para varias generaciones e íntima para que te acompañe en tus momentos de máxima soledad está amasado de un montón de desencuentros y crueldades concretos y tangibles.

Noviembre de 1977. El país azotado por los Blaquier, los Massot y los Massera, el pueblo tratando de rebuscarse en medio de su propia degradación colectiva. Charly hace el Festival del Amor en el Luna Park y reúne a sus bandas eternas y sus amigos. En un momento dos cantantes mujeres, María Rosa Yorio y Mónica Campins, parte de la banda, se ponen a cantar "Volver a los 17", sin que Charly haga una explicación didáctica de la procedencia y de la belleza de esa música y del acto de justicia de cantarlo en medio de ese contexto horrendo. Confiaba en el poder de la música. Pero el público no entendió el gesto, no lo escuchó ni lo pensó, no le prestó atención a la letra: "Volver a los diecisiete/ Después de vivir un siglo/ Es como descifrar signos/ Sin ser sabio competente/ Volver a ser de repente/ Tan frágil como un segundo/ Volver a sentir profundo/ Como un niño frente a Dios/ Eso es lo que siento yo/ En este instante fecundo.".

La popu en el Luna no lo pudo entender: pedían el "Blues del Levante". No se alcanza a saber qué parte del rechazo se debe a que no estaban haciendo un hit, o si la canción no se adecuaba al canon roquero de aquel entonces, o si en realidad estaban repudiando la presencia de mujeres en la escena (pasó más de una vez a lo largo de muchos años). La cosa es que fue un acto de crueldad masiva contra las cantantes que se bancaron el verdugueo durante todo lo que duró la canción. Y una muestra de ign0rancia e insensibilidad de los fans de Charly que desbordaban el Luna. Es posible que ese público presuntamente hippie estuviera impregnado de la mierda de la dictadura. La cosa es que sucedió y que Charly, que amaba esa canción, llevó ese dolor por años. En el siglo xxi dio unos recitales en Obras titulados "La Venganza" en el que al final se dio el gusto de cantarla él y de recordar que el público del 77 había repudiado con chiflidos e insultos la gema de Violeta Parra.

La imprevisibilidad de Charly en vivo, su irascibilidad, sus cambios de humor, su intransigencia ante los caprichos del público, su indocilidad ante la prepotencia con que toda la vida lo trató la cana no son una parte lateral de su obra: son la sustancia de su obra. Y radican en gran parte en su enorme talento y en la crueldad con que la sociedad le devolvió.

Un año después la escena se repitió empeorada en Obras, cuando Charly, David, Aznar y Moro volvieron de Buzios a presentar una música que nadie esperaba: Serú Girán. Di Pietro lo relata con detalles en su libro y además remite a escuchar en youtube la imperfecta grabación de la brillante actuación de la banda. El público rechazó las canciones que hoy daría un brazo para volver a escuchar en vivo por sus propios artífices y pidió, claro, "El blues del levante". Yo estuve ahí y me consta que el público, más vil que de costumbre, se mostró incapaz de escuchar. Salió cantando "Nos cagó, y Charly nos cagó...". Y Charly les acaba de ofrecer lo mejor que tenía y lo mejor que se podía escuchar en Buenos Aires en ese entonces y ojalá se pudiera escuchar ahora.

Charly nunca olvidó la amargura de aquella noche, que explica en parte algunas directrices de su obra posterior. La crítica quizá entendió menos que el público, y eso que le pagaban para hacerlo. Escribieron sobre voces hermafroditas, acordes rústicos y el ego de los músicos que no se avinieron a complacer los pedidos del "Blues del levante". Di Pietro vuelve años después a mostrarle a esos críticos las boludeces que escribieron. Sibila Camps se arrepiente toda la vida de haber escrito lo que puso en Clarín. Miguel Grinberg sigue sin hacerse cargo de las boludeces que puso. Pipo Lernoud no respondió. Jorge Nasser le pidió disculpas a Charly y Charly le respondió: "si fuera por vos hoy estaría tocando el charango en una biblioteca pública". Pero hoy Charly todavía no puede ver el registro de esa noche sin sentir dolor. 

Los bobos de entonces ni sospechaban que con su necedad estaban impulsando a Charly a sus más potentes y revulsivas mutaciones de los 80 y los 90. Esta noche toca Charly ayuda a buscar, documentar, organizar y pensar esa experiencia.

Si clickean acá, pueden escuchar el programa del domingo donde hablamos de todo esto con Di Pietro. También escuchamos algunos registros extraordinarios de cuando esos clásicos que hoy forman parte del inventario popular estaban siendo presentados por primera vez en público.

El material periodístico obtenido es tanto que no nos alcanzó una sola noche para pasarlo todo. Habrá una continuación radial en enero.

Nadie oyó gritar al cine argentino


La Imagen Argentina III 

Jornadas organizadas por el ENERC | Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica - Moreno 1199

Esta tercera edición de La Imagen Argentina – Genealogías, territorios y rupturas invita a explorar las influencias recibidas y ejercidas, la configuración de nuevos cines en los 60 y los 90, las tensiones recurrentes entre cine y realidad social, las estrategias y demandas de la institucionalización, el porvenir de la imagen.

JORNADA 1 | GENEALOGÍAS

Hoy miércoles 13 / 12 / 2017 de 14:00 a 21:15
A veces, el imperativo de novedad es un legado recibido de otros cines o la salpicadura de otras olas. A veces, ocurren circunstancias (la censura, el desfinanciamiento) que, desde afuera del cine, determinan qué se filma y que no, qué se mira y qué no. A veces, hay creadores cuya influencia permanece activa (se actualiza) a lo largo del tiempo, de manera excepcional. A veces, incluso, la renovación no es sino el restablecimiento de estéticas y tramas conservadoras.

Esta primera sección de este ciclo de jornadas, se indagará la controversia de algunas de esas genealogías.

CRONOGRAMA
14:00 | Recepción
14:30 | Apertura
15:00 - 17:00 | Tradiciones americanas | Cecilia Fiel, Nicolás Suárez, Pablo Piedras y Diego Trerotola
Intervalo
17:30 - 18:45 | Ecos del viejo mundo | Emiliano Jelicié, Hernán Gaffet y Lucio Mafud
Intervalo
19:15 - 21:15 | Los nuevos cines | Clara Kriger, Adrián Pérez Llahi, Gustavo Postiglione y Nicolás Prividera


JORNADA 2 | RUPTURAS

Jueves 14 / 12 / 2017 de 14:30 a 22:30

El cine (lenguaje o industria) no es inmune a los ruidos de la historia. En ocasiones los amplifica o los reinterpreta. En otras, espera el momento para restablecerlos. De manera voluntaria o involuntaria, el cine cuenta la historia a través de las clases sociales a las que presta su ojo y su voz. A través de los muertos a los que devuelve el cuerpo y el nombre. Colándose entre fantasmas, el cine disputa sentidos y ausencias.
En este segundo día, los expositores harán foco en circunstancias singulares del cine nacional.

CRONOGRAMA
14:30 - 16:00 | Trabajadores filmados | Marcela Visconti, Guillermo Korn y Mariano Metsman
Intervalo
16:30 - 18:30 | Espacios en disputa | María Valdéz, Pao Margulis, Javier Trímboli y Paula Félix Didier
Intervalo
19:00 - 20:30 | Fundido a negro | Alejandra Guzzo, Emilio Bernini y Sebastián Russo
Intervalo
21:00 - 22:00 | Nicolás Prividera entrevista a Julio Ludueña


JORNADA 3 | TERRITORIOS

Viernes 15 / 12 / 2017 de 14:00 a 22:00

¿Qué responderíamos hoy a la pregunta Qué es el cine? La hibridación tecnológica y su impacto en los modos de la recepción, ¿obliga a repensar el concepto y las instituciones del cine? ¿El digital afecta el lenguaje? ¿Se trata de cine o de campo audiovisual? ¿Hay un espectador diferente? ¿Sigue siendo significativa la disputa entre cine y TV?

El último día de La imagen argentina | Tercera Edición | 2017, servirá para actualizar el panorama del campo de la realización, la exhibición y la preservación del patrimonio cinematográfico argentino.

CRONOGRAMA
14:00 - 16:00 | El cine y sus instituciones | Ana Broitman, Adrián Muoyo, Fernando Madedo y Daniela Kozak
Intervalo
16:30 - 18:30 | Campos en controversia | Roger Koza, Gustavo Aprea, Diego Rossi y Pablo Ratto
Intervalo
19:00 - 20:30 | La novedad permanente | Paula Croci, Eduardo Russo y Oscar Cuervo
Intervalo
21:00 - 22:00 | Roger Koza entrevista a Julián D'Angiolillo



Postdata del editor:

Tengo el honor de haber sido invitado a participar en la mesa del viernes a las 19:00, junto a Paula Croci y Eduardo Russo. Y en general estoy muy complacido por volver a mi escuela de cine para esta serie de debates, en los que estarán algunos amigos, como Pablo Ratto, Roger Koza, Emilio Bernini, Eduardo Russo, Julián D'Angiolillo y Nicolás Prividera. 

Supongo que el clima de estas conversaciones estará marcado por el proceso de vaciamiento del cine argentino que sostiene el actual gobierno, que esta semana encontró una fúnebre confirmación a partir del anuncio del INCAA de que en 2018 no dará créditos para la producción cinematográfica, ya que "las solicitudes de créditos industriales otorgados de manera directa por el Incaa carecerían de fondos para ser atendidas hasta el ejercicio presupuestario correspondiente al año 2019″, lo que confirma las peores sospechas de la comunidad cinematográfica local, que el presidente del INCAA y el Ministro de Cultura mentían hasta hace poco que no iba a pasar.

El título de mi intervención es "Los cines posibles en el país imposible", a lo que en las últimas horas se me ocurrió agregar como ampliación: "Nadie oyó gritar al cine argentino". Por lo que el título de este post es mío y no de los organizadores del evento.

Oscar Cuervo

martes, 12 de diciembre de 2017

Moreno propone la fórmula Peceto-Cristina para 2019 y también le encuentra virtudes al proyecto de saqueo a los jubilados que Peceto aprobó en el senado




En una increíble entrevista que Guillermo Moreno le concedió el domingo a la tarde a Santiago Cúneo en un programa que se llama, aparentemente sin ironías, Unidad Básica, o también Uno más uno tres, no sé... el ex-Secretario de Comercio reitera una idea pintoresca, como casi todo lo que hace: postula la unidad de todo el peronismo mediante el lanzamiento de una fórmula presidencial conjunta para 2019 integrada por Miguel Peceto y Cristina Kirchner. Y propone que la fórmula la encabece el que "esté mejor de salud".

Algunas personas de buena voluntad piensan que Moreno es un patriota y, además, que es el único que hizo un diagnóstico preciso del régimen actual: no se trata de un proyecto neoliberal alineado con el poder financiero trasnacional sino de un gobierno integrado por las mil familias oligárquicas, votado por los radicales. Ideas toscas requieren soluciones toscas: como del otro lado están los radicales, de este lado hay que sumar los votos peronistas que aportan Peceto (?) y Cristina.

Los defensores de ex Secretario de Comercio (su larga permanencia en el gobierno kirchnerista es uno de los prinicipales errores de nuestro gobierno) cruzan argumentos del purismo peronista que suma a Peceto y Cristina vs. los radicales, con el concepto frentista de que "con los progres cristinistas" no alcanza.

Moreno en el programa de Crónica despierta la furia de un panel de jubilados que le recuerda el aporte decisivo de Peceto para la aprobación de la Cámara de Senadores a la ley de saqueo a jubilaciones, pensiones y asignaciones universales que hoy se está discutiendo en la comisión en diputados. Moreno, algo incómodo por ponerse del lado del más débil (Peceto), apela a la doctrina del General Perón: el Movimiento peronista debe encontrar un balance entre apresurados y retardatarios. Como la cita peroniana no queda muy clara, Moreno se extiende: el Movimiento no puede ser conducido por los "apresurados" -traza así una analogía entre la tensión entre Montoneros y lopezreguistas que signó los últimos meses de Perón y la situación actual, poniendo a Cristina y sus partidarios en el lugar de los apresurados. Con algo de dificultad y un poco achicado si se lo compara con otras compadradas que protagonizó, trata de reivindicar la peronicidad del proyecto apoyado por Peceto: Moreno supone que va a haber un rebrote inflacionario que va a hacer que la fórmula macrista termine beneficiando el monto de jubilaciones, asignaciones y pensiones. Por caminos inescrutables, sus silogismos peronistas parecen colocarlo del lado de los dadores voluntarios de gobernabilidad.

¿Se puede atribuir a la maldad lo que solo sea producto de la mera estupidez? ¿O hay una contextura ideológica que hace que en momentos críticos algunos exponentes del peronismo saquen a relucir su gen macarto? ¿De veras piensa que los cristinistas votaríamos una fórmula Peceto-Cristina? ¿Por ventura se le ocurre que Cristina se avendría a la propuesta?



Lo que Moreno desconoce con denuedo es la participación de Peceto (uno de sus candidatos a futuro presidente) en una fundación que apoya al régimen oligárquico que él dice combatir. El cenador es parte del Consejo de Asesores de la Fundación de Estudios Políticos, Económicos y Sociales para la Nueva Argentina (FEPESNA), honor que comparte con Federico Pinedo, José Luis Manzano, Claudio Bonadío y Enrique Zuleta Puceiro, entre otros. El ministro de justicia del gobierno macrista Germán Garavano forma parte de las personalities que participan de las actividades del FEPESNA, cuya presidenta es Laura Velázquez.



El 27 de octubre Peceto, junto con su ladero Juan Manuel Abal Medina, asistió al diálogo público que Jaime Durán Barba y Julio Blanck sostuvieron en el FEPESNA, evaluando el resultado de las elecciones: "No estoy seguro de que vaya a resurgir el peronismo", dijo el asesor ecuatoriano.

Antes de eso, el propio Peceto estuvo disertando en el FEPESNA el 17 de agosto, donde dijo: "Hay que volver al manual de guerra de los chinos que dicen que un general no debe dividir al ejército frente a una gran batalla. Y la señora dividió al ejército. La lógica de estos actores cercanos a la presidenta gravitaron en una decisión para mí fatídica, que es haber conformado una estructura de centro izquierda, de ruptura de sistema, con un discurso duro". [Ver el n° 9 de la revista Contraeditorial, ahora en los kioscos].

Así habla el compañero de fórmula que Guillermo Moreno propone para Cristina Kirchner para enfrentar al gobierno oligárquico.